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Lo que sobra para el verano

Jueves, 11 de Junio de 2009

Los profesionales advierten de los peligros de las dietas rápidas y señalan que la mejor manera de adelgazar es combinar una alimentación saludable con ejercicio

Por fin llega el calor, las faldas cortas, las camisetas de tirantes. y ¡horror! los michelines se vuelven visibles. Reaparece la tan temida ‘operación bikini’. Las tendencias que marca la avasalladora publicidad, la nunca olvidada cultura de la delgadez o la simple inseguridad en el propio cuerpo provocan que a estas alturas de temporada muchas personas se hayan propuesto bajar esos cinco kilos que las capas de ropa invernal han camuflado durante la estación fría. Y ahora aparecen las urgencias.
Craso error.

Los especialistas se desgañitan durante el año clamando por una alimentación sana y equilibrada acompañada de ejercicio. Pero lo cierto es que cuando llegan los calores y desaparecen los abrigos, muchos olvidan estos consejos y se lanzan al peligroso universo de la ‘operación bikini’ y sus consecuencias. «Lo primero es valorar si una persona tiene realmente un problema de salud por el sobrepeso o si es una cuestión meramente estética», reclama José Antonio Hernández, especialista en Medicina Estética y Nutrición. «Porque hay gente que está delgada que llega a la consulta queriendo adelgazar más», explica y añade que «es clave que se imponga la sensatez».

Una vez planteado el problema, es necesario realizar un estudio pormenorizado de la condición física del paciente y de su salud en general para descartar posibles enfermedades, así como una completa historia clínica, algo en lo que coinciden todos los médicos. Luego, el doctor Íñigo Gastón, especialista en Medicina Estética y Cosmética, especifica que también es necesario «realizar una exploración física completa en la que se valore la localización del tejido graso y su posible tratamiento».

Lo más importante a la hora de perder peso no es ponerse a dieta, sino «reeducar los hábitos alimenticios, para así no recuperar los kilos perdidos», afirma Angélica Ruiz, nutricionista de Naturhouse. El doctor José Antonio Hernández coincide plenamente en este planteamiento: «Si sólo planteamos una dieta para perder peso y no cambiamos los hábitos, no aprendemos nada y entonces es muy fácil recuperar el peso perdido e incluso más». El doctor Gastón también está de acuerdo con la tesis mencionada: «Es básico desterrar los malos hábitos y para eso, normalmente, suele ser suficiente con una dieta equilibrada en la que aparezcan las verduras y se restrinjan los dulces, las frituras y la bollería industrial».

Los tres profesionales de la Medicina y de la Nutrición consultados inciden en que la pérdida de peso que exigen sus clientas (siguen siendo mayoría las mujeres jóvenes) se remite a unos cinco kilos de media. «Desde marzo llega la ‘avalancha’ de personas que quieren perder entre tres y seis kilos», afirma el doctor Gastón.
El ejercicio físico es el complemento perfecto para que la dieta surta el efecto deseado. Y luego, existen tratamientos más específicos para reducir la celulitis más rebelde y la grasa localizada, como la mesoterapia, la radiofrecuencia o el LPG, muy habituales en los tratamientos actuales.

Los milagros no existen

Otro de los temas en los que los tres coinciden sin fisuras es en la peligrosidad que conllevan las dietas que prometen rápidas bajadas de peso en muy pocos días mediante la limitada ingesta de algunos alimentos. Son las llamadas ‘dietas milagro’. Publicitadas por conocidos personajes del ámbito público, son un recurso poco adecuado porque, según detalla Angélica Ruiz, «la gente no ve peligro ni se fija en las consecuencias negativas que pueden conllevar la carencia de determinados alimentos». Aún más tajante se muestra el doctor Hernández: «Si partimos de la base de que muchos no creen ni en los milagros de Lourdes, ¿por qué va a ser distinto con las dietas milagro? La gente quiere perder peso con el mínimo esfuerzo y eso no puede ser. Además las dietas rápidas sólo consiguen perder líquido y no grasa; por lo tanto, la pérdida no es real». «Son terribles -apostilla Gastón- porque son pérdidas irreales y el efecto rebote es inmediato».

Con el mismo tono se refieren al uso de fármacos sin supervisión médica o de pastillas pseudomedicinales que prometen esa ansiada bajada de peso. «Hay clientes que me dicen que como son hierbas, no pasa nada», asegura el doctor Gastón. «Yo les digo que la mayor parte de las medicinas y drogas actuales proceden de hierbas, que la marihuana es una hierba, que la amapola es una hierba… y no por eso las toman», explica Gastón.

En definitiva, la sensatez y el equilibrio son las pautas que deben seguirse cuando una persona quiere bajar de peso. Olvidarse de los plazos, ponerse objetivos alcanzables y seguir las pautas de los profesionales son las mejores guías para perder peso saludablemente y no fracasar en el intento.

Fuente: larioja.com

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