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Los más salados

Jueves, 19 de Noviembre de 2009

El 80% de los españoles consumen más sal de la aconsejada por la Organización Mundial de la Salud y la mayoría duplica esa cantidad.

A la dieta española le sobra salero por los cuatro costados. Más o menos se sabía, pero ahora dos estudios auspiciados por el Ministerio de Sanidad le ponen cifras a un asunto serio de salud pública, que va mucho más allá de los hábitos gastronómicos individuales. Resulta que ocho de cada diez españoles consumen al día 9,7 gramos de cloruro sódico, el doble de la dosis saludable recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), menos de 5 gramos diarios. La sal es uno de los grandes factores de riesgo en la hipertensión y ésta, a su vez, la gran amenaza para las enfermedades cardiovasculares. Uno de cada tres españoles muere por esta causa.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) activó en marzo un plan específico para combatir el exceso de sal en el menú y los dos trabajos, firmados por la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense y por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), forman parte de ese esfuerzo que ya antes dio un primer fruto; el pan español es hoy uno de los más sosos de la UE gracias a un pacto previo con la industria panificadora que rebajó una cuarta parte su contenido en sal.
El objetivo es generalizar esta pauta y repetir el modelo con el resto de la industria alimentaria, porque es ahí donde radica el principal problema.
Según los expertos, del total de sodio que ingerimos al día el 8% es el que contienen en origen los alimentos crudos de manera natural, la carne, el pescado, la leche, la fruta y verdura, cereales, etc.
Gran yacimiento de sal
El añadido luego voluntariamente a los guisos, las ensaladas, o lo que sea que uno cocine en casa, suma un 20% más. Pero el malo de esta película se esconde en los alimentos procesados, una larga lista donde caben las conservas, los snacks, embutidos, el queso, los congelados, platos precocinados, bollería y dulces, etc, etc. Ahí está el gran yacimiento de sal de nuestra dieta, un 72%. Es lo que se conoce como ‘ sal oculta’ «porque el consumidor desconoce qué cantidad ingiere con cada uno de estos alimentos», explicó Roberto Sabrido, presidente de la AESAN. El embutido -curado o cocido-, el pan normal, tostado o de molde, los quesos y los platos preparados son, por este orden, las categorías de alimentos procesados con mayor proporción de sodio en su composición.
Alertar a los fabricantes
El listado de la OCU sobre productos específicos, más de 1.200, precisa además el contenido medio en sal de determinados productos. Las anchoas en conserva casi se salen de la tabla; algunas marcas llegan a un 10,5% de sal en su composición. Les siguen después los embutidos curados, con casi un 4% de media, y las sopas, cremas y caldos preparados o en cubitos, con un 3,5% aproximadamente.
Pescados ahumados, aceitunas, surimis, embutidos cocidos, salsas preparadas, aperitivos salados, los distintos tipos de pan, queso, conservas de pescado y ‘fast food’ les siguen de más a menos en esta clasificación de los alimentos más salados de la dieta habitual de los españoles.
A pesar de que las marcas se esfuerzan en ofrecer cada vez mayor número de variedades ‘bajas en sal’ de sus productos -más caras-, existe «un gran margen de mejora», señala la OCU. La pelota está en el tejado de los fabricantes, algo lentos a la hora de asumir compromisos voluntarios de este tipo.
La sal es un ingrediente fundamental en la cadena de producción alimentaria; conserva, da sabor y, también, incita al consumo. La prueba la tiene cualquiera al abrir una bolsa de patatas fritas o demás ’snacks’.
Vidas en juego
En España y en la mayoría de los países industrializados las autoridades sanitarias se esfuerzan por limitar la sal en la dieta de la población. Hay muchas vidas en juego. La relación del sodio con la hipertensión está más que certificada. El primer consejo médico en estos casos son las comidas sin sal o en cantidad mínima.
Una tensión arterial alta como la que sufren en España una de cada tres personas -dos de tres entre los mayores de 65 años- es el mejor pasaporte para un infarto o una enfermedad cerebrovascular, ictus, isquemias, y otras.
Un tercio de los españoles mueren por alguna de estas causas, unos 123.000 en el 2004, según los últimos registros de Sanidad . El 5% de las defunciones fueron provocadas «directamente por enfermedad hipertensiva», recalcó Sabrido.
La conclusión está clara, la sobredosis de sal en la dieta es mala para todos, los hipertensos y los que no lo son. «Reducir su consumo es una de las formas más sencillas, eficaces y coste-efectivas de bajar la prevalencia actual de las enfermedades cardiovasculares. Por esta razón se ha convertido en una prioridad para las autoridades de salud pública», apostilló el presidente de la AESAN.
Estudios en el Reino Unido calcularon que rebajar tres gramos diarios de sal en la alimentación de cada británico evitaría unas 11.000 muertes por isquemia cerebral y 7.700 muertes por infartos.

fuente/nortecastilla.es

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